5.10.13

Corazones moribundos que claman por piedad.

A lo lejos, se escucha un ruiseñor entonar su canto, mientras el viento mece las hojas del árbol que le cobija del frío de esta mañana. Una mañana gris, blanca, sin color. Una mañana llena de luz oscura, luz que se esconde tras las nubes, luz que huye, que se escapa, que parece enmascararse con antifaces de vapor de agua.

El murmullo de la ciudad también aparece lejano. Más lejano aún que el pequeño animal alado que osa desafiar al tiempo con su alegre piar. Se escucha el desenfreno de la vida, de las emociones y los sentimientos, de toda esa gente que no tiene tiempo de pararse a preguntar qué está haciendo con su vida. Y aunque tú te preguntes si alguna vez se cuestionan la veracidad de sus sentimientos, ellos no llegarán nunca a cerrar la puerta al ruido que acaba con sus casi colapsados corazones, llenos de recuerdos olvidados y emociones ahogadas en litros de café barato o kilos de nicotina y alquitrán. No llegarán nunca a cerrar esa puerta e insonorizar, tan sólo por unos segundos, su mundo, y escuchar el auxilio de sus corazones.

Él se preguntaba siempre por qué esa gente huía de sí mismos. ¿Acaso se temían? "Qué triste debe ser asustarse a uno mismo", decía siempre. Pero ahora lo comprendía todo, ahora lo entendía, y se llamaba a sí mismo ingenuo, temiendo a cada instante lo que su corazón, desenterrado de toda esa mugre que acababa con sus impulsos más puros, podía obligarle a hacer.

Levantó la mirada. Ella estaba allí, sentada frente a él en el pequeño bote de madera que cruzaba el lago. Ella estaba ahí, le miraba, y a la vez parecía que estaba en otra parte, muy lejos, quizá persiguiendo a esa luz que todavía huía de este mundo en el que escuchar a tu corazón puede ser sinónimo de dolor. Sus ojos fijos, ligeramente inflamados tras toda una noche derrochando cristalinas lágrimas, que se llevaban consigo lo poco que le quedaba de aquel muro que, como toda esa gente de la ciudad, la protegía de sufrir.

Ella le miraba, y simplemente no decía nada. Y él tampoco supo qué debía de decir. Bajó de nuevo la mirada, y simplemente, siguió remando, esperando que en algún momento ambos llegaran a ese punto en el que dejan de hacerse daño el uno al otro, ese punto del que todas las películas románticas hablan, ese punto en el que nada más importe. Pero en cada onda que el remo dibujaba sobre la superficie del agua, se vislumbraba un obstáculo más.



Disculpen que haya estado ausente por un tiempo, tuve problemas técnicos (me quedé sin ordenador).

En vistas de que "Con acento francés" no fue comprendido por mucha gente,
he elaborado una especie de guía que podéis revisar para entender o comprobar si la entendisteis bien. Sería un placer conocer vuestras opiniones al respecto, y saber si la entendisteis desde el principio.

16 comentarios:

  1. Me ha encantado!
    ¿Sabes que creo? Que siempre llega un momento en el que hay pequeños detalles que no nos gustan que se acumulan y entonces los baches pasan a ser acantilados y es incapaz de saltarse.
    Pero creo que hay que luchar por lo que queremos.
    Besos.

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  2. Tienes un don que te lo robaría, pero sería tonto por mi parte, porque me encanta leerte.
    Ay, eso de tener frente a ti una persona y a la vez no tenerla es tan.. frío. Helador, diría yo.
    Transmites, y te envidio por ello. Por un momento he sentido el olor a salado del lago y la tensión entre esas dos personas.
    Así que. (*Aplausos*)
    Y, ¿sabes? He sentido ese dolor por encima de los ojos después de varias horas llorando.
    Vaya. ¡Vaya pedazo de situación has descrito en un puñado, más que valioso, de palabras!

    Te admiro,
    y sabes que te quiero,
    S.

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  3. ¡Hola, Yaiza!
    Es un placer regresar de nuevo a tu blog, muchas gracias por regalarnos de nuevo tus bellas palabras, me ha encantado la entrada. Transmite mucho dolor esa sensación de estar a pocos centímetros de distancia de una persona físicamente pero estar a años luz sentimentalmente de ella... Esa sensación de que siempre aparezcan nuevos obstáculos por superar. Transmite mucho todo lo que escribes, como siempre, y es por eso por lo que me gusta mucho leer tu blog. Es muy difícil eso que logras, transmitir sentimientos con las palabras en la actual sociedad en la que vivimos. Eres como una duendecilla de las palabras que sabe hacer magia con ellas ;P Siento tantos elogios, pero necesitaba decirlos. Alabada seas xD

    Un beso,
    Windflower.

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  4. ¡Yaiza! Que alegría leerte y poder comentarte de nuevo, como ya ves, sí, he decidido volver al mundo blogger pero alejándome de la moda y basándome en lo que realmente me define y me hace feliz. Y sí, eso es, escribir.

    Como siempre, un texto precioso y sin duda como te ha dicho Sab, un texto que transmite. Ahora mismo me encuentro en un punto en el que o bien lo arriesgo todo dispuesta a perder o me quedo con las ganas de ese famoso 'pudo haber sido y no fue'. Y todo me parecen obstáculos pero supongo que en el fin de aquel lago, de aquel trayecto, encontraré la respuesta, ya sea buena o mala.

    Un beso enorme y nos leemos pronto, bonita.
    Clau.

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  5. Ay Yai, que bonito es leerte. Y como despeja. E inspira. Y lo que me haces sentir con cada uno de tus textos, no tiene precio.
    Esto es tan... Helador, sí. (Siento copiarte, Sab). Te deja helada. Y sin problemas entras dentro de la historia. Y sientes lo que sienten. Y te pongo un altar por ello.
    Te quiere,
    Lau.

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  6. ¿Sabes cómo he leído este texto, Yaiza? Despacio, despacito. Como se debería hacer todo en esta vida. De la manera en la que los habitantes de las ensordecedoras ciudades no saben hacerlo. Lo he leído así para no perder detalle, para imaginarme cada sentimiento y relacionar todo lo que estabas diciendo, transmitiendo. Y qué maravilla.
    A veces somos tan débiles que es el corazón quien nos guía, ¿o es acaso eso lo que nos hace fuertes? Lo cierto es que no lo sé. Lo que sí sé es que al leer tu entrada me he imaginado estos párrafos como una descripción dentro de la redacción de un libro al completo, no sé si me explico. Que con lo poco que has dejado ver de los personajes ya me he imaginado que tendrían un pasado y un futuro. Y eso es lo que los hace especiales, lo que hace especial tu forma de escribir.
    Creo que sobra decir que me ha gustado mucho.

    Te intenta robar algo de talento para llevárselo en un saco cuando no miras,

    Daw

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  7. Créeme que leer este texto de noche (estrellas arriba), con una brisita de esa que se cuela por la ventana entrecerrada tan agradable y con los ojos clavados en la pantalla es mucho mejor que leerlo como siempre. (Y desarrollar una escena así y que te quede tan preciosa no ha tenido que ser fácil, ¿eh? Con estas cosas yo me derrito. Y mucho más si incluyen una foto con la que es inevitable sonreír).

    Un beso.
    HTR.

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  8. ¡Hola! Sí, lo primero que muchas gracias por tu comentario, en serio, qué felicidad. Cuando vi que tu también tenías blog no dudé en pasarme por aquí. Y ¿qué decirte sino que me has dejado sin palabras? Me he leido el texto dos veces, porque quería asegurarme de que no me dejaba nada por ahí, porque (como dices en el texto) he querido saber ir despacio, y porque en mi habitación no había ruido, y he podido pararme (en mitad del texto) a pensar ¿qué estoy haciendo con mi vida?. Luego están ellos, porque cuando empieza la historia de ellos ahí realmente me quedo con menos palabras de las que me quedé en la primera parte. Me puedo imaginar perfectamente a ella y él, los dos sentados y mirándose, de esa forma en que se miran dos personas que no necesitan palabras para hablar. Intentando no hacerse daño. Sabiendo que es imposible. Es genial, en serio, me alegraba que me comentaras pero es que ahora es doble (o triple, o cuadruple) la alegría, porque me encanta haberte descubierto. Por supuesto me tienes entre tus seguidoras, porque espero poder leerte bien pronto.
    Increíble simplemente.Un beso enorme.

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  9. Tal y como Daw ha dicho, lo he leído despacito, analizando. Tal vez todos seamos así de caóticos y no podamos parar ni tan solo un segundo. Tal vez todos seamos incapaces de pararnos a pensar por miedo... Y cuando lo hacemos somos como ese par de chicos que se buscan y no se encuentran.

    O quizá eso decimos ser, ¿no?

    Un placer leerte, como siempre. Me quedo con el detalle de la distancia y los obstáculos.
    Malditos remos.

    Lutz.

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  10. ¿Sabes? Ha sido una casualidad, porque yo también lo he leído despacito. Con The Beatles de fondo, para crear magia.
    ¿Y sabes por qué? Porque llevaba tanto tiempo sin leerte que necesitaba respirar tu esencia.

    Dime, ¿Cómo lo haces?
    Tienes ese don, de hacer.. que aunque no hayas vivido lo que narras, todos nos sentimos protagonistas.
    Es duro, eh, es duro y bonito.

    Debo resaltar la última frase "Pero en cada onda que el remo dibujaba sobre la superficie del agua, se vislumbraba un obstáculo más." porque de verdad, que.. me ha enamorado.

    Mir;

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  11. Susurras palabras en las frases que crean mundos tan bonitos...
    Supongo que las miradas dicen mucho, que lo lento que pasa el tiempo en esta entrada es agradable a pesar del momento incómodo. Y al final una punzada en el pecho.

    Yaiza, gracias por esa sensación.

    Con mucho cariño,
    Nu

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  12. Como de una situacion como esta puedes sacar una historia tan bonita? Yo me sigo preguntando como es que escribes tan bien, en serio! ¡qué tal por la uni?
    <3
    girlsjustwannahavefun14.blogspot.com

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  13. Después de tu ausencia nos traes esto... No sé qué decirte. La verdad es que no es la primera vez que pienso que no aprovecho las pequeñas cosas y pequeños detalles, que una simple tontería puede hacernos feliz un día entero, cuando de repente piensas: ¿qué me pasa? Y no sabes por qué, pero te apetece sonreír. Y ese ''qué me pasa'' es de esas cosas que nunca nos paramos a pensar. Unos dicen: ''vive deprisa'' y más tópicos así, bueno, supongo que será cosa de cada uno, pero hay cosas que es mejor vivirlas despacito. Tal vez me esté repitiendo, pero es que me gusta mucho esta entrada Yaiza.
    Te espero! Un beso! ♥♥

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  14. Yaiza, cielo y amiga mía, cuánto y cómo he echado de menos leer tus preciosas historias. Y una vez más estoy por aquí, para decirte lo de siempre, a ser posible, con otras palabras. ¿Qué decirte que no te hayan dicho ya? Es esa magia que tienes para hacernos sentir parte de la historia, para hacernos sentir que es real. Es tu gracia para transmitir los sentimientos y añadir que me ha encantado como juntas tantos sentimientos en un relato tan corto (las prisas y los muros de la gente de la ciudad, la tristeza y dolor de la chica...). He de destacar, como Mir, la última frase porque me ha encantado...
    Cielo, un día más vengo a decirte todo lo que te admiro porque, una vez más, lo has hecho. Me alegra mucho volver por aquí y veo que ya rozas los 300 seguidores (lo digo con orgullo, mi pequeña padawan).

    Te quiere y te admira,
    Ana.

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  15. Tan cerca y a la vez tan lejos. El silencio a veces transmite más que las propias palabras. Todo irá bien mientras se pueda seguir remando y no se contemple la posibilidad de caer al agua, al vacío. Me haces sentir con tus palabras, y eso me encanta.
    :)

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  16. Hola, Yaiza. Llevaba tiempo queriendo pasarme por aquí pero soy la maestra de la pereza ... qué tonta he sido.
    No sé si es que me has pillado en uno de esos días, en los que quieres que el mundo desacelere, en los que gira a un velocidad exorbitante, y parece que estás fija, en medio, preguntándote (como bien escribes), de qué huyen, hacia dónde van, y sin poder evitar que la pregunta te rebote a ti. No sé si es que yo también hoy tengo una mirada clavada en la mente, pero que sin embargo se aleja (no remando, pero lo hace, a pesar de estar muy cerca) .
    No sé, pero ahora me estoy reprochando no haberte leído antes. Pero tengo claro que lo voy a hacer desde ahora. Sencillamente, qué decirte. Increíble, y también tus dibujos por cierto, ese Bruce Willis... ¡madre mía!
    Aquí me quedo, besos. :)

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