24.1.13

Soldado 575 - V



Las colillas se amontonan en la arena, el humo se mezcla con el rumor de la incertidumbre. Incertidumbre oculta, disfrazada con testosterona que emana de los poros de cientos de soldados que van de un lado para otro, sin mucho que hacer, en este día tan pacífico en el que se encuentran. A lo lejos, a muchos kilómetros del campamento, una columna de humo delata que la guerra no ha terminado, pero ellos al menos están gozando de un suspiro.

El cabo primero observa una fotografía. Un pedazo de papel recién llegado por correo que le recuerda la necesidad de volver a casa con vida. Unos ojos inocentes y vivaces le miran, son los ojos inquietos de quién está descubriendo todo un mundo. Y de entre todas las cosas que descubre, sólo hay una cosa que necesita de verdad: a su padre. Una calada más, le recuerda el sabor a su hogar. Un sabor adictivo.

"¿No habías dejado de fumar?", le pregunta un soldado raso que simplemente pasaba por allí. Los tiempos de guerra no son buenos para cumplir propósitos.

El cabo se encogió de hombros sin dedicarle siquiera un vistazo, sus ojos estaban clavados en los de su pequeño. Su mujer decía que tenían los mismos ojos, pero no era así. Los suyos estaban llenos de melancolía y extraños remordimientos que le culpan de la muerte de su padre. O quizá tan sólo esté confundiendo sentimientos, y en realidad sea rencor. Rencor por haberse perdido su vida, por no haber estado allí cuando le necesitó. Pero, ¿y qué estaba haciendo él?

El soldado, ignorado, rodeó la amaca en la que el cabo se había acomodado y siguió su camino, en busca de otro soldado al que sí le apeteciera compartir alguna que otra conversación sin ningún objeto en concreto, sólo por distraerse y pasar el rato. El soldado encontró a apenas diez metros un grupo de tres soldados que jugaban a las cartas bajo el abrasador sol del medio oriente.

Se escuchó a lo lejos el sonido de un vehículo aéreo que se acercaba. Sonaban fuertes sus aspas y puso en alerta a más de tres cuartos del campamento, pero pronto todos volvieron a sus tareas, conversaciones y juegos al reconocer el helicóptero que repatriaría los treinta y siete cuerpos abatidos en el tiroteo que se había producido hacía no menos de cuarenta y ocho horas.

También él se percató de la llegada de aquel helicóptero que no sólo se llevaría treinta y siete cuerpos sin vida. Dejó la foto de su hijo sobre su vientre a la par que otra colilla se precipitaba sobre el montón ya acumulado y buscó la placa de identificación de aquel soldado en el bolsillo de su camisa, ése que había junto al corazón. La volvió a mirar, tan sólo durante algunos segundos que fueron suficientes para levantarle de su amaca de un brinco mientras guardaba aquella preciosa y entrañable fotografía en el mismo lugar, el bolsillo de su corazón. Cruzó el campamento con la placa apretada en su puño, dando pasos largos y decididos.

"¿Qué demonios le pasa a ése?", preguntaban al verle pasar con tanta prisa.
"Desde el asalto del otro día no es el mismo."
"¿Le hirieron?"
"No, creo que no... Yo qué sé, tío. Se habrá vuelto majareta, en los años que llevo aquí he conocido a dos que acabaron pegándose un tiro en la mollera."

La frialdad de sus colegas, hablando de él en la lejanía, delataba aquel lugar como un pequeño infierno del que había pocas salidas. Sus pasos sonaban sordos en la crujiente arena, mientras a su alrededor el murmullo constante de las bromas o de incluso disparos lejanos, quizá de algún grupo aislado que se está divirtiendo disparando a latas, camuflaba la cruda realidad. Un par de soldados con guantes de látex sacaban una camilla de la enfermería, camino de aquel helicóptero que no sólo devolvería aquellos abatidos en combate a sus familias, sino que probablemente, también salvara una vida. Quizá dos.

"Capitán...", balbuceó al verle junto a otros oficiales, pronunciando algunas palabras de despedida.



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Ésta es la penúltima entrada de la serie Soldado 575. Ya es oficial.

Todas las imágenes han sido extraídas de la película Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan), la cual ya he recomendado en entradas anteriores.

La sexta y última entrada ya está escrita, así que cuanto más comentéis, antes la publicaré y podré volver a mi rutina de entradas más independientes y de diferentes temáticas.

9 comentarios:

  1. PRIMERAAAAAAAA. Soy feliz.
    Ay, ya estaban tardando en salir entradas con hombres fumando, pero, ¿Sabes qué? Que adoro con toda mi alma que lo pongas.
    ¿Rencor? Puede ser, probablemente, pero melancolía... Opino que melancolía hay seguro, y es lo más terrible.
    Sí, le hirieron, estoy segura, no físicamente, pero hay formas mucho peores de herir a la gente.
    Joder Yaiza, que me dejas sin palabras. Espero más pequeñás "historias" así, me ha encantado. Gracias.
    Un abrazo <3

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  2. Si hay algo a lo que estoy enganchada, es a esta mini-historia, te lo digo en serio. Así que imagínate cómo lo estaría a un libro entero escrito por ti, ¡seguramente no me despegaría de él en todo el día! Estoy ansiosa por saber el final de este torrente de emociones y pensamientos que me provocan estas entradas, estoy segura de que será alucinante. Bueno, ¿y qué te digo que no te haya dicho ya? Que, como Lau, ya echaba de menos la nicotina entre tus letras, y a ese aire elegante que sólo tú sabes darle. Por cierto, me ha encantado el detalle de los hombres comentando y disparando a las latas, y el del niño que lo único que necesita es a su padre. Por destacar algo, aunque todo es destacable.
    Eres increíble, pequeña gran escritora/pintora/personita.

    Daw.

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  3. Echábamos de menos las colillas en tus entradas, y lo sabes.
    Quiero el final de esta entrada. Quiero ver subir a esos dos corazones latientes en ese helicóptero (espera, ¿sigo? Quiero decir, ¿me dejas decirlo? Espero que sí) sí, quiero verles subir a un helicóptero entre cuerpos inertes y sangre, (mi querida sangre), aferrados a la esperanza de volver a abrazar a los suyos; de ver moverse el brillo de los ojos de su hijo, y que no sea un brillo inerte impreso en papel de fotografías, humedecido por el olor a sangre de esa guerra.
    Esta maldita guerra que nos ha tenido en vela a todas. Esta guerra que no sé de dónde te has sacdo pero que le has dado un movimiento que ha engachado, mucho. Espero que no lo discutas, lo puedes comprobar fácilmente. Míranos.
    Estamos deseosos de saber el final. O al menos, yo.
    ¿Algo más que decir?
    Que sí, que me encanta como escribes, (y debo quedarme corta en esta parte del comentario ya que no quiero meterme en lo personal, y quiero dedicarme solo a lo... "profesional", que es lo bien que haces esto. Escribir).
    Te diría que eres una persona increíble, que eres muy... de las mías.
    Pero no. Vengo a decirte que quiero que sigas escribiendo como lo haces, que en estas entradas me estás demostrando lo bien que se te dan los diálogos breves y permíteme darte un consejo: úsalos más a menudo. En serio, se te dan bien.
    Pequeña gran Yaiza, no tengo nada más que decir.
    Te admira,
    S.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. No lo he podido evitar, he tenido que borrar el comentario porque mira que era una mierda y por muchos exámenes y todo eso, no me puedo resistir al ordenador, así que estoy aquí para dejarte uno en condiciones.

      Te decía ayer y te repito hoy que esperaré la última parte con la intriga de ese ''Capitán...''. Una pena que termines esta serie de entradas, pero bueno, después de la sexta todavía me esperan, nos esperan a muchos, muchos más textos que leer, quién sabe por qué relato será sustituido ''Soldado 575'' y pasará a ser mi favorito...

      No tengo nada que decir sobre la entrada. ¿Magnífica? ¿Increíble? ¿Asdfghjkl? ¿Te lo digo en mayúsculas? Porque se puede decir más alto pero no más claro, ¿o es que no es suficiente con decirte que estas son mis entradas preferidas?

      Tal vez debería dejar de repetirme e ir terminando ya. No sé que te pasa por la mente cuando escribes, siempre tienes algo con lo que sorprendernos. Cuando a la tercera parecía que acababas, ¡zas! ideas e ideas que plasmas en papel. Bueno, no precisamente papel, pero supongo que me entiendes.

      Qué a gusto me he quedado con este comentario. Ahora se puede decir claramente que el otro era asqueroso D:

      Venga, ya, Julia, ya, que te enrollas demasiado...

      Un besazo, Yaiza. <3

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    2. Ay, Julia, me encantan tus comentarios. No suelo responder por aquí, pero no me resisto. Seré breve, menos mal que ya leí tu comentario de anoche JAJAJAJA Pero no hacía falta que lo eliminaras, en serio. Se entendía bien y era totalmente comprensible que te fuera complicado escribir. Todo lo demás ya lo sabes ;)

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  5. Jo yaiza ¿que quieres que te diga a estas alturas que no te haya dicho ya?Me ha gustado la primera parte las colillas y la testosterona,y tambien la nostalgia del personaje que hace se me ponga la piel de gallina.Quien sabe quiza en un futuro tengamos que luchar nosotros en alguna guerra...
    Quiero leer la segunda parte y que acabe bien.pls.Aunque es la autora quien decide ;)
    Yaiza nunca dejes de escribir.
    Clari

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  6. Madre mia, que poder decir que no haya dicho ya, me pregunto yo u.u y es que has pasado de encantarme como escribes a hacer dos entradas que me encantaban esas dobles entradas tuyas *-* pero que hago ahora con unas 6 k va a tener... esk no hay palabras es un b-sdkflgnsdlknfsdlkfnañflg...perdona... mas bien BÑSNFLHNFLÑANFHDNHF u.u no hay palabras que describan esta maravilla, es increible enserio, y ahora nos quedara la intriga del ''capitan'' una entrada solo ya.. parece mentira que lastima que se acabe esto y que fuente de inspiracion mas fuerte te ha dado eh? sin duda escribes autenticas maravillas, como te digo siempre.
    Respecto a las imagenes, son increibles, a veces cuesta encontrar las que cuadren con el texto, pero sin duda las de esta peli, compaginan ;)
    Como siempre te digo, sigue así y no dejes de sorprendernos :)
    (K)

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  7. JO-DER.
    Yo ya no sé ni que decirte, que estoy entre una mezcla de ansias y nervios por saber que pasa con el gran soldado. Guau, en serio, guau.
    Te diría, que ya lo sabes, que no quiero que nunca dejes de escribir está historia, pero me calma el saber que ya no será ésta historia, sino miles más. Y eso, es increíble.
    Bueno, publica ya la otra, por favor. NECESITO SABER EL FINAL. NEEEECESITO SABERLO.

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