5.12.12

Las siete y siete.

Ella se asomaba todas las mañanas a la ventana. Se asomaba temprano y siempre a la misma hora. Siete y siete de la mañana. Era como un reloj, también como un ángel. Era una aparición divina con su halo de perfección y su mirada de seda.

Eran las siete y seis de un día nublado, frío, helador. Otoño extremo, invierno temprano. Pero él no quería faltar a su cita. Eran las siete y seis de un día nublado, qué largo se hacen los minutos cuando esperas algo. Evitaba el contacto directo, no quería mirar la ventana. Ventana escondida entre tubos y telas de arañas. Era un edificio viejo, y seguían siendo las siete y seis de un día nublado.

Una paloma se dejó caer desde las tejas, a tan sólo veinte centímetros de la ventana. Una ventana pequeña de una buhardilla en un edificio viejo con pocas vistas. Aún eran las siete y seis, y la paloma ya había desaparecido. A lo lejos, se escuchaba el ligero murmullo de una ciudad que se despierta, de las madres llamando a los hijos, de los ejecutivos ahogados en el tráfico, de los afortunados que permanecen bajo sábanas y mantas. Las siete y seis, y el reloj no avanzaba.

Perdía la paciencia, el tiempo se había detenido para torturarle. Él, que siempre la ve desde lejos, oculto al otro lado de una ventana con cortinas. Él, que la descubrió por casualidad en una noche de insomnio. Las siete y seis. Era verano y pasó dos horas mirando por la ventana sin razón alguna, tampoco esperanza de ver algo más que los desechos de la sociedad, el lado oscuro de ésta, lo que esconden en los sucios patios interiores con la esperanza de que nadie le preste importancia.

Dieron las siete y siete cuando ella apareció como un haz de luz que iluminó la basura que se acumulaba en los callejones que veía desde su ventana, y un rayo de sol veraniego iluminó sus ojos color miel.

Pero eran las siete y seis de una gélida mañana y ella todavía no había aparecido. Las siete y seis. Las siete y seis. Las siete y seis. Las siete y siete. Y siete. Apareció como una exhalación de aire fresco. El viento jugó con sus cabellos dorados, y un jersey de lana la protegía de lo inevitable: el frío. Pero ella no era como los demás mortales, ella no tenía frío ni nada por el estilo.

Las siete y siete. Expresión sobria y mirada perdida, al infinito, sin buscar nada, como si lo tuviera todo en la vida. Las siete y siete. Encendió un cigarrillo y dio una primera calada con un gesto que le hizo darse cuenta de que valía la pena esperar minutos eternos. Las siete y siete. Ella no le veía. ¿Por qué le tenía que ver? Ella lo tenía todo. Era absolutamente perfecta. Destellos dorados se precipitaban desde su cabeza y danzaban al ritmo del viento. Miraba más allá de todo aquello. Las siete y siete. Ella era demasiado buena para aquel mundo gris.

Las siete y ocho. Qué minuto tan corto. Una calada. Las siete y nueve. Fugaz. Expiraba el humo con aire seductor. Las siete y diez. Él no podía hacer nada. No la merecería. Las siete y once. Qué a poco le sabía todo aquello. Las siete y once. Ella termina su cigarrillo. Son y once y ya lanza al abismo los restos de su ilusión. Las siete y doce. Ella ya no está. Las siete y trece. Y él sigue ahí, esperando las siete y siete del día siguiente.



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Os recuerdo que podéis pasaros todavía a leer los ganadores del concurso de crítica social aquí:


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10 comentarios:

  1. Una escena sencilla. Él la mira a ella. Él rebosa ilusión por simplemente ver cómo ella enciende un cigarrillo y desparrama su belleza por la pequeña ventana. Y ese detalle de que el tiempo de espera se hacía eterno, pero en cuanto asoma la cabeza los minutos vuelan para él...Te ha quedado espectacular. Ya sabes que no consigo evitar enamorarme de todas y cada una de tus entradas. Que si pudiera las cogía y las enmarcaba en la pared de mi habitación. Increíble, como siempre, se queda corto.

    Un besazo Yaiza.

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  2. Es espectacular como en unas escasas lineas has transmitido primero el hastío del paso del tiempo, (Que es totalmente cierto, cuando esperas a alguien o algo soempre transcurre todo llamativamente despacio) Sin embargo cuando ella se asoma, los minutos vuelan.
    Una gran entrada, me ha gustado mucho en serio.

    Mir.

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  3. Es que no puedo decir nada más del texto, lo has dicho tú todo, es como: "¿Qué digo para no meter la pata o para que mi comentario no sobre?"
    Yo quiero ser esa chica. Es lo único que me has hecho sentir, y te juro que es algo muy grande.
    Quiero ser esa chica que sale a ver el mundo a las siete y siete.
    Que Yaiza, gracias por escribir así y por pasarte siempre por el blog.
    Que eres una gran escritora, una gran lectora ( y en lo personal, una gran amiga ) :'3 Un beso!

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  4. Holi Yaiza.Soy Clara.Y aunque podia comentarte desde mi user lo hago desde anonimo debido a mi vagancia.¿Que puedo decir?Hasta el dia de hoy este texto ha sido lo que mas me ha gustado escrito por ti (exceptuando a ryan shsjshshdj).Yo tambien he querido ser esa chica y sentir que alguien me admira en las sombras.Ojala.

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  5. Me encantó. Como todas tus entradas :)
    Muy bonita historia, y sí, yo también quisiera ser esa chica.

    Besos♥

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  6. Voy a ir por partes: El clima perfecto, en mi opinión. Los ojos color miel enamoran. Que historia tan maravillosa y de todo a la vez, nada que decir que no hayan dicho las demás, creo yo, RT a todas. En mi opinión es como la situación perfecta sí. "Él no podía hacer nada, no la merecía" estoy segura de que merecía eso y más.
    Jo, siento si mis comentarios te pareces muy pobres :(
    Muchos besoooos.

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  7. Pues al final he conseguido pasarme antes del domingo:)y nada, decirte que no me extraña que estés tan orgullosa de esta entrada, sinceramente, me ha encantado. Has descrito el paso del tiempo como realmente lo percibimos, quiero decir, el tiempo pasa igual siempre, pero puede engañar mucho, y eso es lo que reflejas aquí perfectamente. Eso y las ganas que tiene el chico de verla asomarse, lo que le transime ver a la chica dando caladas a un cigarro... no sé, es genial.
    Un besazo, Yaiza! <3

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  8. Dios me encanto, como siempre... Es simplmente perfecta, ni me salen las palabras para decirlo, es que es alo tan simple y a la vez complejo, me encanto, ese tono de melancolía que se sienten en la historia, genial! Igual no es nada nuevo para mi asombrarme de tus textos, y no exagero, siempre logras impresionarme...
    Ahora me pongo a leer la sgeunda parte de obstruccion a la sociedad :)
    un beso enormee

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  9. ¿Y si ella, por alguna razón, sabía de su existencia?

    (al final se me pasó lo del concurso, maldita sea)

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  10. ¡Hace mucho no me pasaba por aquí! No había tenido tiempo pero es de mis blogs favoritos, es de los que siempre reviso cuando tengo un huequito por ahí. ¡Genial Yaiza! Me encantó como terminaste la historia, creo que es la mejor que he leído en tu blog, es muy hermosa, un abrazo.

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