27.7.12

A orillas del abismo III.


Algún tiempo después.

El motor se paró y él sacó las llaves del contacto. Dio la última calada a su cigarrillo antes de salir del coche, poniendo sus pies sobre un suelo de piedras menudas y poco sigilosas. La colilla se escondió entre ellas cuando la pisó para apagarla. Levantó la mirada y suspiró al ver entre la niebla una silueta bien reconocida.

Con las manos en los bolsillos echó a andar, acercándose hacia aquella figura inmóvil. Hacía frío, mucho frío. Llevaba el mismo abrigo que aquel tercer martes de enero y todo le recordaba demasiado a aquella noche. Las manos en sus bolsillos, la niebla, la culpabilidad.

A pesar de que se le escuchó llegar, la figura femenina que se encontraba estática a apenas tres metros del borde del precipicio no mostró ninguna respuesta. Quizá por eso, porque ella le ignoraba, él decidió no ponerse a su par y esperar algunos pasos por detrás de ella.

Ambos parecían buscar lo mismo entre la espesa niebla. Esperaban, dos meses después que surgiera un grito de dolor entre las olas que golpeaban las rocas y un equipo de rescate recuperara un cuerpo magullado... Todavía con vida. Pero vaya tontería. Ryan ya no estaba, era hora de que lo asumieran de una vez.

Por eso estaban allí. Para asumirlo, para entenderlo, para ver la realidad. En realidad, no lo sabían. Él iba allí todos los días sin razón alguna, simplemente como si un instinto le llevara hasta allí y le obligara a pasar eternos minutos mirando la nada, fumando cigarrillos baratos y golpeando la tierra húmeda de rabia e impotencia.

"Fue mi culpa, ¿verdad?" musitó ella al fin sin todavía darse la vuelta. De hecho, si no la conociera habría dudado de si era o no ella la que hablaba: no se movió ni un ápice.

Bajó la mirada. ¿Había sido su culpa? Sabía bien que ella había desencadenado todo aquello, pero él se sentía el único responsable por haber desistido tan pronto y haberle dejado tan sólo en una noche como aquella. Quizá el frío y el dolor mezclados con la botella de whiskey que se habían bebido aquella tarde hubieran sido suficientes para nublar su mente tanto como el ambiente.

"Le dejé solo. Le abandoné..." respondió.

Ella se dio la vuelta de repente en un movimiento ágil e inesperado.

"Yo me fui. Os abandoné a los dos."
"A mí me habías dejado hace ya tiempo."

Una lágrima resbaló por unas mejillas rosadas por el frío.

"Me duele más que me haya dejado él..." dijo él, esperando que ella se diera cuenta de una vez de que nunca la quiso.

Ella volvió a darse la vuelta ofendida por aquellas palabras con puñal.

"¿Qué haces aquí?" preguntó él, se sentía usurpado. Aquel era su lugar desde que Ryan decidió abandonarles a todos y en su mente no cabía el compartir aquel lugar. Y menos con ella.
"Tercer martes de marzo. Le he llamado, he escuchado su contestador... Supongo que ya nada es lo mismo."
"Llegas tarde. Muy tarde."
"Depende de para qué."

Él se acercó entonces al borde del precipicio del que hacía dos meses Ryan se había dejado resbalar, descender hasta el lugar en el que las olas luchaban contra las rocas, rocas que le acogieron con los brazos abiertos y que se lo llevaron a lo más hondo del acantilado. Pasó por delante de ella sin mirarla, ella le vigiló con atención.

"Aún puedo decir lo siento."
"Claro, aún puedes decirlo. Pero nunca sentirlo. Vete."

Ella no volvió a decir ninguna palabra. Simplemente se acercó a él y colocó su mano en el hombro del alto muchacho que miraba hacia aquellas crueles rocas que gritaban intentando hacerse oír más que las violentas olas. Ella esperaba que él se girara, que la abrazara y que pudieran llorar un poco los dos juntos. Quizá eso sería suficiente para empezar de cero.

Sin embargo él no dejó que las lágrimas le atrajeran hasta la que fue el único amor de su mejor amigo. "Aguanta" se decía cada vez que la había visto venir. Cuántas veces le advirtió en vida. Cuántas veces fue ignorado y cuántas veces tuvo que soportar sus labios sobre los suyos, sabiendo que también habían estado sobre los de Ryan.

Ella se marchó sin haber materializado sus esperanzas. Se marchó observando cómo la silueta del mejor amigo de Ryan desaparecía entre la niebla, escuchando algún que otro sollozo. Observando cómo todo acababa porque la niebla... La niebla todo se lo llevaba.


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Pues aquí está la tercera parte. ¿Qué os ha parecido?
Yo la verdad es que considero que se me ha empezado a ir la olla (últimamente se me va mucho) y me he dejado llevar. El caso es que esperaba un resultado diferente, pero tengo ganas de terminar con esa "trilogía".

Ya sabéis lo que tenéis que hacer: dejar muchos comentarios opinando :)

7 comentarios:

  1. Chica, en Galicia la niebla nos deja caladas casi cada noche y en cierto modo, creo que no podría vivir sin ella.
    Ahora, creo que esperaré siempre un poco, por si puedo oír los susurros de Ryan aconsejándole a su amigo que la fuerza siempre será mejor que la debilidad. Susurrándole que aguante aunque él no lo oiga.
    Sabes que en la segunda parte no pude comentar y sabs por que, pido perdón de nuevo.
    Creo que ahora mismo no sé que decir, tus palabras respecto a mi blog me dejaron muda; de verdad de la buena.
    Si yo soy buena tu eres más que maravillosa; por favor, no dejes de escribir así NUNCA.
    Eres maravillosa como persona, como twittera, como bloggera y como lectora.
    Así que solo debo decirte, por nosecuantasvecesmás, que esta trilogía me ha puesto los pelos rizados hasta los de punta de la lengua. ¡Ah, espera... que yo esos no los tengo! ;)
    Gracias por todo de nuevo, cielo;
    un puñado de caramelos de fresa y un beso en la mejilla con un carmín rosa dulce. <3

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  2. Yaiza! Acabo de ver tu tweet en el movil y he dicho me voy a poner a leer la entrada, porque me voy mañana por la mañana a las 7 y si no no me iba a dar tiempo!! Me ha gustado mucho el final y como lo has expresado, lo de que se te esta yendo la olla, para nada! Siento no poder explayarme mucho porque tengo que revisar las maletas por 475683456 vez! Muchos besos
    xxx

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  3. Yaiza pero a mi me encanto la trilogia! La entrada anterior la habia leido y comentado pero no se porque no aparecio que me di cuenta recien pero ye digo que me encanto, tus relatos son espectaculares, son mis favoritos para leer...

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  4. Ahh y me encantaron las imagenes

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  5. Lo que yo te decía, que es larga pero maravillosa, y veras que se va uniendo más gente y van dejando comentarios :)
    Un desenlace... bueno, me ha gustado bastante porque no suele ser en realidad lo que todo el mundo se espera. Total, que ha sigo genial, pero ya sabía yo que iba a serlo :)
    Besos <3

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  6. Menudas vueltas le has dado a la historia, bien que nos has enganchado, al menos a mi :) Me ha gustado mucho y he tenido que releer ''(...) sus labios sobre los suyos, sabiendo que también habían estado sobre los de Ryan.'' pero esta vez no porque no me enterase, sino porque ha sido increíble.
    Así que la trilogía está terminada, no te preocupes porque no quedó como quisiste, ninguno sabemos qué idea tenías en mente y lo apreciamos tal y como está :D Además, escribir por escribir muchas veces no deja muy satisfecho al autor, aunque sí a los lectores.
    Un besazo, sigue así de verdaaaad!

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  7. Tienes hambre no? xDDD Aquí cuestión de girar tortillas xDDD naaa! que me encanta >.< como no >.< si a mi me encanta esta historia como no iba a gustarme lo ultimo u.u ahora tendre que engancharme a otra trilogia tuya sin olvidarme de esta >.< No te preocupes por como ha quedado el final, esta la mar de bien, pues nadie sabe que es lo que tienes en la cabeza para saber como tendría que haber sido así que creo que es precioso así tal cual :) No sé como describir lo que me ha gustado, así que supongo que diré solo que es increíble, que sigue escribiendo así, y que a ver que nos traes próximamente, ya que esta trilogía se ha acabado (si, por un momento pensé que al final, eras capaz de salir con una cuarta parte jajaja) ;)
    (K)

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