11.4.12

En algún momento hay que dejar de huir.

Ayer fue un gran día. No sabría exactamente decir por qué, pero cuando llegué a casa, ya demasiado tarde como para que continuara el sol brillando, estaba satisfecha. Probablemente tuviera mucho que ver lo que tuve el placer de presenciar en el metro, cuando volvía. Sabes que en el metro de esta ciudad se ve la representación de la rutina hecha imagen, la concentración de lo común, la normalidad empacada en un vagón. He de admitir que me aburre y mucho, el trayecto desde el trabajo es muy largo. Normalmente leo algo pero tiendo a quedarme con la mirada perdida en las ventanas sucias, observando alguna mancha como si fuese a atacarme, crecer o quizá desaparecer al día siguiente. Pero nunca lo hace.

Reparé en una chiquilla delgada, flaca más bien. Morena, con el pelo recogido pero alborotado al mismo tiempo. Lloraba, lloraba como si no hubiera un mañana y a nadie de los allí presentes parecía importarle. Debería incluirme. De todos modos, la observé desde la distancia, me recordó a mí hace muchos años, por alguna razón. Y algo me dijo que estaba huyendo, no sé de qué, pero huía. Había corrido, tenía la cara roja y el pelo húmedo. Parecía tener calor y frío a la vez. Estaba agotada, sobre todo de llorar.

Nos detuvimos, nueva parada. Gente entra, gente sale. No mucha, a penas unas cuatro personas nuevas suben al vagón. Sólo han bajado dos. Pero no es el número de la gente que entra lo importante. Entre ellos hay un chico. Podría tener un par de años más que ella, o exactamente su misma edad, ¿qué más da? Ella le miró asustada, levantando la mirada como un cervatillo frente a un cazador. Sentí el deseo de auxiliarla, de saltar en su ayuda y alejar a aquel chico de ella. Se conocían, por supuesto que lo hacían. Él la miró como si por fin la hubiese encontrado después de haberla perseguido por toda la ciudad. Estuvieron así unos segundos, nos pusimos en marcha y todavía seguía ella sentada con las piernas muy juntas y las manos escondidas entre ellas, encogida, y él ahí parado, plantado en el suelo mirándola con los brazos caídos y una mirada que empezaba a parecerme triste. Parpadeó con lentitud mientras mecía su cabeza, ella bajó la mirada y él no tardó ni siquiera dos segundos en abalanzarse sobre ella.

No la ayudé, no necesitaba más ayuda. Él la ayudó. La abrazó fuerte, ella le abrazó todavía más fuerte. Lloró más. Ella hundió su cara en su hombro, él su barbilla en el de ella. Frotó su espalda, la mantuvo cerca suyo sentado en el asiento de al lado. Ella musitó una disculpa, como si supiera que haber huido no era la solución. Él, simplemente, le dijo que todo estaría bien con el tiempo. Y que siempre estaría a su lado.

Parecía que era yo la única que seguía la emotiva escena observando con mis gafas de señora mayor por encima de mi libro. El resto de ocupantes eran totalmente ajenos a cuán hermosa escena de verdadera amistad. Aún ahora me pregunto qué le habría pasado a aquella chica, qué historia guardaría a sus espaldas, qué sentimientos ocultaría el muchacho... Aún ahora me dispongo a imaginar, y por qué no contar, todo aquello que una mera escena cotidiana no me dejó saber.




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¿Qué pasa, bloggers? ¿Algo nuevo por allí? :)
Bueno, en realidad hoy no toca entrada. Ya sabéis que acostumbro a publicar cada mínimo dos días. Pero la entrada de ayer no me acababa de convencer, así que hoy publico otra.
Lo primero es aclarar que no es real, sino totalmente ficticia. De hecho, mi ciudad, ni siquiera tiene metro. Todo está imaginado a partir de la primera imagen. Y creo que representa bastante bien el proceso por el cuál un escritor puede tener la idea para comenzar a escribir un libro, un texto o lo que sea. Apuesto a que muchos de los que paséis a leer esto habréis vivido situaciones similares, en las que imaginar lo que no sabéis acaba dando como resultado grandes cosas.
En cuanto a la segunda imagen... Los fans de Skins habréis reconocido a Frankie, de la tercera generación. La escogí porque ayer justo terminé de ver la sexta temporada (que no la había visto todavía, por cierto), y esta escena es del último (o penúltimo capítulo). Creo que viene bien al texto porque en este momento Frankie tiene que dejar de huir, como la chica del vagón, y afrontarlo todo.

Nada más por hoy, creo que es suficiente. 

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Por poco elaborados que sean, sólo quiero saber que lo habéis leído.

16 comentarios:

  1. Me encantó, poder presenciar esa escena, tan real y cotidiana que puede llegar a ser. Debió de producirte bastante emoción. Un beso grande.

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  2. Wooooooooooo!!!!!! que emocionante debió ser!:)

    espero tu visita

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  3. Veo que las personas de los comentarios no lo leyeron que es inventada jejej.
    Al principio yo tambien habia pensado que era cierto porque lo contabas en primera persona y dabas tantos detalles jeje. Me ha encantado, sobretodo cuando ha sucedido el abrazo y cuando se veía en las líneas de lo que has escrito lo que se querian. Es precioso. Muchos besos Yaiza, te espero :)

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  4. o_O... me creí toda la historia, te imagine allí viviendo la escena, aunque ciertas parte se contradecían, pensaba que era porque desconocías en realidad lo que pasaba y te basabas en presunciones y corazonadas que a veces terminan contradiciéndose... excelente entrada... te felicito... me gusto mucho...
    Saludos... ñ_ñ

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    1. ¿Me contradigo? Por favor, ilumíname... jajaja Así puedo mejorar la entrada :)

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  5. Supongo que todos hemos sentido el deseo de huir alguna vez, pero eso solo agranda el "problema" o lo que sea por lo que huyes.

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  6. Es impresionante, como siempre, sabes que tus palabras siempre me llegan a lo más profundo de mi corazoncillo! Y eso no es fácil. A pesar de ser una escena irreal, es fantástica, y puede pasar perfectamente.
    Un beso! <3

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  7. Me he encontrado por ahí tu blog y la verdad es que es genial. Me gustó mucho la entrada, más allá de que no sea real es muy profunda y me ha hecho reflexionar.
    Te sigo, saludos :)

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  8. Me encanta tu blog, lo leo desde hace un tiempo.Acabo de empezar uno con una amiga si tienes tiempo pasate por http://cintasviejasdecassette.blogspot.com.es/

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. Precioso texto Yaiza, como siempre jajajaj
    Me encanta la historia que has creado sobre una simple foto :3
    Además como ya sabrás, la segunda imagen me encanta, como no jajajajajaj
    No sé si habrás visto el comentario que te dejé en la nueva sección pero lo hice ajajajjaa
    ¿Al final escuchaste Band of horses?
    Y rectifico tu comentario jajaja no TE haces vieja, NOS hacemos viejas jajajajaa La verdad es que el Parque Güell me encantó :3
    Muchísimos besos y ya hablamos :D

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  11. Yaiza, perdon por no haberme pasado en la entrada anterior, la acabo de leer, pero te dejo mi comentario junto, que me resulta más facil jeje :) la verdad es que tienes razon no es uno de tus mejores textos, pero todos tenemos dias mas o menos inspirados, esta entrada es genial, la verdad es que no se como lo haces pero me imagino todo claramente, la ultima foto: IMPRESIONANTE!
    xxx
    http://girlsjustwannahavefun14.blogspot.com.es/

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  12. Hola Yaiza! antes que nada, muchisimas gracias por pasarte :D en cuanto a tu entrada, me gustó muchisimo, me hizo reflexionar ;)
    Te mando un besazo!

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  13. Hermoso momento, I Love this Events
    De veras tambien creí que fuiste tu quien lo presencio, que hermoso seria ver semejante moento!! lloraria con tal derroche de amor!!
    Super like para esta entrada, besos querida ... :)

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  14. Que precioso texto. Casi creí que era real, incluso la imagen parecía una foto cacera tomada con un celular (¿lo es?). Decididamente me encanta como escribes.

    Trataré de leer otro post.

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  15. Esta es la primera entrada que leí tuya, llegué a tu blog por casualidad , busqué entre tantos seguidores de http://www.elinfinitodelassensaciones.blogspot.com.es (un blog que me pone los pelos de punta, por cierto. lo dejo caer ) y hallé este.No se que tiene, pero me encanta, un placer leerte.

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